viernes, febrero 25, 2011

Corrientes Eticas

La filosofía como cosmovisión
Las cosmovisiones son el conjunto de saber evaluar y reconocer que conforman la imagen o figura general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir del cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente en el mundo. Una cosmovisión define nociones comunes que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía
Socrates fundador dela ética

La virtud
Es un bien absoluto, anteriormente el concepto de la "virtud" fue comprendido, entre los griegos, de una manera muy amplia: significaba el vigor, la bravura, la habilidad de hacer los ejercicios. Por esa razón, fácilmente se demostraba, como lo hacían los sofistas, que la virtud era relativa, pues era distinta para cada ser humano.
En vez de eso, Sócrates llamó "virtud" aquello que era común para toda la raza humana y en todas las circunstancias, por ejemplo, la justicia, la valentía o el autocontrol. De esta manera no sólo se opuso al relativismo de los sofistas, sino que extrajo de todas las virtudes aquellas que hoy llamaríamos "virtudes morales". Por esa razón a Sócrates se le considera como el fundador de la ética.

La maldad
Radica en la ignorancia mientras que la virtud es el origen de la felicidad.
La primera parte de esta afirmación es conocida bajo el nombre de "intelectualismo ético" y significa que el saber es suficiente para ser virtuoso. "Es lo mismo saber lo que es justo y ser justo" decía Sócrates. Toda la maldad tiene su raíz en la ignorancia: nadie se comporta mal premeditadamente. Las consecuencias de esa premisa son las siguientes: primero, que la virtud se la puede enseñar, no es innata; de nosotros depende el hecho de poseerla, y segundo, que la virtud es una sola: siendo que todas las virtudes consisten en el conocimiento, todas las virtudes son la misma cosa.

Por otro lado, la virtud, para Sócrates, tenía un denominador fuertemente práctico. Sólo lo bueno era útil; feliz era aquel que poseía el bien máximo: la virtud. Su conclusión fue la siguiente: la gente busca la felicidad, pero la verdadera felicidad nos ofrece sólo el bien; el verdadero bien es la virtud; ésta es única y consiste en el saber. Adquiriendo conocimientos adquirimos el bien, y con él, la felicidad.

 MÉTODOS DE SÓCRATES
Sócrates no predicaba la virtud directamente, sino más bien, invitaba a reflexionar sobre ella. No ofrecía las recetas acabadas sino convidaba a la búsqueda. Por eso, son de suma importancia los dos métodos, o para ser más correcto, los dos momentos del mismo método, que Sócrates empleaba en la mencionada búsqueda de la verdad y de la virtud, las mismas las llamaba: ironía y mayéutica, respectivamente.
Ironía
Para  Sócrates, ésta fue la mejor manera de purificar la mente humana y consistía en tomar en serio la falsa opinión del contrincante (de ahí la "ironía") para después, con las preguntas sutiles se le obligaba a pronunciar una tesis contraria a la inicial cayendo en contradicciones. El propósito fue el de desenmascarar las apariencias del conocimiento humano. Sócrates se creía autorizado a emprender esta obra porque, mientras que otros profesaban poseer muchos conocimientos verdaderos, él mantenía la conciencia de su "no - saber": "Sólo sé que no sé nada", decía.

Mayéutica
La figura de la madre que da luz a un hijo, le sirvió a Sócrates a elaborar el procedimiento humano para llegar a la verdad: cada hombre lleva en sí la verdad, como la mujer embarazada al feto, es menester solamente ayudar a cada persona a "dar luz" a la verdad. El educador toma el rol de la "partera" y no de un "enseñador".
El procedimiento era el siguiente: comenzaba con los asuntos simples, cotidianos, fáciles de entender para todos; éstos le servían de premisas, las cuales, vía analogía, trasladaba al nivel más alto, el de los asuntos morales. La analogía todavía no ofrecía unas respuestas acabadas: para definir cualquier virtud había que analizar sus características comunes, de ahí la fase inductiva de su método. De esas características comunes, Sócrates construía la definición de las virtudes, o en otras palabras, llegaba a elaborar los conceptos de las cosas, que hoy día se considera como el mayor logro de la filosofía de Sócrates. Aunque el concepto es lo más abstracto que podemos imaginar, el fin socrático era práctico, ya que consideraba que el que poseía el concepto se beneficiaba también del conocimiento; el que tenía el conocimiento obtenía la virtud, o sea la fuente de la felicidad.
Ética aristotélica
Dos éticas fueron escritas por Aristóteles:
Ética a Eudemo que pone en evidencia algunas influencias platónicas y Ética a Nicómaco que es la versión definitiva de la ética aristotélica puesto que pertenece al tercer período.
La ética de Aristóteles, es, en primer lugar, una ética de la felicidad... pero también es una ética de la virtud ya que ésta es el medio por excelencia para alcanzar la felicidad.

Ética Kantiana:
La actitud de Kant frente a la problemática metafísica es por cierto, algo ambigua en tanto afirma por un lado que no conocemos ni podemos conocer el absoluto (puesto que el conocimiento humano se limita a la experiencia) pero, al mismo tiempo, considera al hombre un ente dotado de razón, facultad de lo incondicionado, de manera tal que la metafísica es considerada una necesidad natural en el hombre. El hombre no puede ser indiferente a la problemática metafísica, tal es la razón por la cual siempre tomamos alguna posición al respecto.
Kant busca resolver esta aparente contradicción, pero no en el plano gnoseológico sino en el mo ral, en el campo de la razón práctica (es decir, la razón en tanto determina la acción del hombre).
Si bien no podemos alcanzar el absoluto, sí tenemos cierto acceso a algo que se le acerca. Este contacto de aproximación se da en la conciencia moral, o la conciencia del bien y del mal, lo justo y lo injusto, lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer. La conciencia moral, es para Kant, la presencia de lo absoluto o al menos, parte del absoluto en el hombre.
La conciencia moral manda de modo absoluto, ordena de modo incondicionado, nos dice: "me conviene ser amable con él porque así evitaré problemas", este sería un criterio de conveniencia. La conciencia moral dirá: "debo ser amable con el porque es mi deber tratar bien a la gente" y no importa si ello me cuesta la vida, la fortuna, o lo que fuere, el mandato de la conciencia no está condicionado por las circunstancias. Puede suceder que uno no cumpla con su deber, pero eso no le quita autoridad al mandato absoluto. El deber no supone conveniencias, satisfacciones o estrategias, es un fin en sí mismo.

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